Bernardita Beltramo, 05/06/1982, argentina.
Oriunda de las tierras de la “Chachi Telesco” (no busquen videos, los tenemos todos nosotros), esta joven alternó su niñez y adolescencia entre la Perla del Oeste y Lehmann, pueblo cercano que la vio nacer y del que escapó la edad de 17 años con la excusa de la formación universitaria pero con la verdadera intención de instalarse en la urbe de un espacio cosmopolita que la viese florecer. Por estos motivos emigra, y es en la ciudad de los mosquitos, la humedad y el alfajor donde conoce a Evelyn Mariel Navarro, 22/03/1981, argentina, otra de las protagonistas de esta historia y con quien compartirían la casa de estudios y no tanto.
Al principio la relación entre las jóvenes tuvo traspiés, basados en los motivos infundados de la entonces tímida rafaelina acerca de la molestia que generaba la santafesina con rasgos de su personalidad, entre otros su voz chillona y el uso de accesorios de marca (léase mochila JC). De todas maneras y aunque ya nadie recuerde como, empieza a lograrse la afinidad (de alguna manera tenemos que excusar el sentido de este espacio, no?) y es a través de ese vínculo, que la joven Bernardita conoce a la tercera y última integrante de esta historia, Agustina Berraz Montyn, 7/05/1981, argentina. Nacida también en Santa Fe, en el seno de una tradicional y reconocida familia de juristas, esta joven pecosa y rebelde jamás habría ganado un concurso por su destacada simpatía o sus habilidades para socializar con la gente, motivos por los cuales también se había ganado la antipatía de la prejuiciosa rafaelina, pero con quien tampoco le quedaron más alternativas que trabar relación, ya lo dice el dicho, “mejor malo conocido…”
A partir de entonces comienza la historia de tres que se hace una, que se entrelaza en miles de episodios desopilantes y otros no tanto, alternando entre noches con libros de estudio en mano y noches con vasos de fernet en mano. La fusión de tres cerebros que dan origen a este engendro, del que esperamos mucho y al que dedicamos poco, y en el cual converge todo en un mar de divagues.
Gracias por confiar en nosotros! Abrimos las puertas de nuestro hogar virtual, adelante, pasen y siéntanse cómodos…
Oriunda de las tierras de la “Chachi Telesco” (no busquen videos, los tenemos todos nosotros), esta joven alternó su niñez y adolescencia entre la Perla del Oeste y Lehmann, pueblo cercano que la vio nacer y del que escapó la edad de 17 años con la excusa de la formación universitaria pero con la verdadera intención de instalarse en la urbe de un espacio cosmopolita que la viese florecer. Por estos motivos emigra, y es en la ciudad de los mosquitos, la humedad y el alfajor donde conoce a Evelyn Mariel Navarro, 22/03/1981, argentina, otra de las protagonistas de esta historia y con quien compartirían la casa de estudios y no tanto.
Al principio la relación entre las jóvenes tuvo traspiés, basados en los motivos infundados de la entonces tímida rafaelina acerca de la molestia que generaba la santafesina con rasgos de su personalidad, entre otros su voz chillona y el uso de accesorios de marca (léase mochila JC). De todas maneras y aunque ya nadie recuerde como, empieza a lograrse la afinidad (de alguna manera tenemos que excusar el sentido de este espacio, no?) y es a través de ese vínculo, que la joven Bernardita conoce a la tercera y última integrante de esta historia, Agustina Berraz Montyn, 7/05/1981, argentina. Nacida también en Santa Fe, en el seno de una tradicional y reconocida familia de juristas, esta joven pecosa y rebelde jamás habría ganado un concurso por su destacada simpatía o sus habilidades para socializar con la gente, motivos por los cuales también se había ganado la antipatía de la prejuiciosa rafaelina, pero con quien tampoco le quedaron más alternativas que trabar relación, ya lo dice el dicho, “mejor malo conocido…”
A partir de entonces comienza la historia de tres que se hace una, que se entrelaza en miles de episodios desopilantes y otros no tanto, alternando entre noches con libros de estudio en mano y noches con vasos de fernet en mano. La fusión de tres cerebros que dan origen a este engendro, del que esperamos mucho y al que dedicamos poco, y en el cual converge todo en un mar de divagues.
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